La reconstrucción tras el ataque de Drake
Tras el asedio de 1589, Felipe II concedió a A Coruña importantes privilegios fiscales para facilitar la reconstrucción de una ciudad gravemente dañada.
Tras el asedio de 1589, Felipe II concedió a A Coruña importantes privilegios fiscales para facilitar la reconstrucción de una ciudad gravemente dañada.
En 1605, el antiguo comandante de la armada inglesa regresó a A Coruña como embajador para ratificar la paz entre Felipe III y Jacobo I, cerrando dos décadas de guerra.
El regreso de los supervivientes de la Grande y Felicísima Armada convirtió el puerto de A Coruña en el escenario de una tragedia humana pocas veces recordada.