Red Hugh O’Donnell: una vida y muerte de novela

Red Hugh O’Donnell retratado en una vidriera de 1934 de la universidad de Dublín. Crédito: Richard J. King / Wikimedia Commons

A Coruña, 1602.

La historia de Irlanda y la de Galicia se cruzaron en el puerto de A Coruña cuando desembarcó Red Hugh O’Donnell, señor de Tyrconnell y último gran caudillo gaélico, huyendo de la derrota en la batalla de Kinsale. Su objetivo era conseguir el apoyo de Felipe III para liberar su patria del yugo inglés.

Pero lo que encontró en tierras gallegas fue mucho más que diplomacia. En A Coruña, Red Hugh O’Donnell entró también en la leyenda. La Torre de Hércules acabaría convirtiéndose en el escenario más recordado de su paso por Galicia.

Meses después, aquel guerrero de melena rojiza moriría en extrañas circunstancias en el castillo de Simancas, víctima de unas fiebres que muchos, entonces y ahora, atribuyen a un veneno servido por espías de la corona británica.

¿Quién era realmente Red Hugh?

Nacido hacia 1572 en el seno del poderoso clan de los O’Donnell, fue educado desde niño en la resistencia contra la expansión inglesa sobre la isla esmeralda. Su juventud estuvo marcada por la guerra y el cautiverio: los ingleses lo apresaron en 1587 y lo encerraron en el castillo de Dublín, de donde logró escapar cuatro años después en una fuga que ya forma parte del imaginario heroico irlandés. Desde entonces, se convirtió en el brazo derecho de Hugh O’Neill, el conde de Tyrone, con quien lideró la rebelión que culminó en la batalla de Kinsale en 1601. La derrota fue devastadora. Sin recursos y con el ejército inglés pisándole los talones, O’Donnell tomó una decisión desesperada: zarpar hacia España para pedir auxilio al rey católico.

La estancia en Galicia

El barco que transportaba al príncipe rebelde atracó en A Coruña a principios de 1602. La elección del puerto no fue casual: Galicia era la puerta atlántica del Imperio español y el punto más cercano a las rutas marítimas con Inglaterra e Irlanda.

El conde de Caracena, gobernador de Galicia y capitán general del reino, fue el principal valedor de O’Donnell durante su estancia en A Coruña. Simpatizante confeso de la causa irlandesa, Caracena acogió al príncipe en su propia casa y le facilitó mil ducados para sufragar los gastos de su comitiva. A través de cartas y emisarios, el gobernador presionó a la corte de Felipe III para que enviara refuerzos a Irlanda, llegando incluso a discrepar abiertamente de la política pacifista del duque de Lerma.

Fue también Caracena quien organizó la peregrinación del irlandés a Santiago de Compostela, un gesto de devoción y diplomacia que buscaba ganar apoyos entre el clero gallego. Cuando O’Donnell partió hacia Valladolid para entrevistarse con el rey, el conde no pudo acompañarlo, pero su papel como anfitrión y defensor del rebelde gaélico quedó registrado en los archivos de la corona, como testimonio de una alianza forjada en la urgencia y la esperanza.

Las crónicas de la época señalan que el príncipe irlandés causó sensación entre la población local. Su aspecto, su porte altivo y su historia de fugas y batallas lo convirtieron en un personaje digno de romance. Algunos cronistas apuntan que mantuvo reuniones con autoridades gallegas para explorar la posibilidad de reclutar soldados y barcos. Pero la falta de fondos y la tibieza de la corona española frustraron todos sus planes.

La Torre de Hércules

La documentación conservada no permite afirmar que Red Hugh O’Donnell escalara realmente la Torre de Hércules por el exterior. No hay constancia escrita en los archivos de A Coruña ni en la correspondencia de Caracena que mencione tal hazaña. Lo que sí parece probable es que, fascinado por la silueta del faro romano, quisiera conocer las defensas de la ciudad y ascendiera por las escaleras interiores, como cualquier visitante ilustre.il.

Sin embargo, la tradición coruñesa sostiene otra versión mucho más audaz: que O’Donnell, lejos de usar los peldaños, se encaramó por el exterior, piedra a piedra, como un montañero. La leyenda cuenta que, desde lo alto, con el Atlántico extendiéndose hacia el oeste, juró regresar a Irlanda y liberarla. Aquel gesto de audacia convirtió al guerrero en un personaje casi mítico para los coruñeses, que vieron en él a un héroe celta hermanado con la propia esencia gallega. Hoy, la Torre sigue en pie, testigo mudo de aquella visita legendaria.

Valladolid y Simancas

Con todo, el recibimiento en la corte no fue el que O’Donnell esperaba. Felipe III y su valido, el duque de Lerma, estaban más interesados en firmar una tregua con los ingleses que en financiar una nueva expedición militar. Aun así, no podían ignorar al líder irlandés, así que se le concedió alojamiento y una audiencia que, finalmente, nunca llegaría a celebrarse.

El viaje desde A Coruña hasta la meseta castellana fue largo y agotador. El príncipe, ya debilitado por los años de guerra y las penalidades del mar, llegó a Simancas con fiebres altas y un estado de salud que se deterioraba por horas. El castillo de Simancas, famoso por albergar el archivo de la corona y servir ocasionalmente como prisión de Estado, fue el lugar donde se detuvo para descansar. Nunca volvería a levantarse.

El 10 de septiembre de 1602, Red Hugh O’Donnell falleció. Tenía apenas treinta años.

¿Murió envenenado?

La versión oficial habló de «calenturas» provocadas por el cansancio y el cambio climático. Pero el rumor del envenenamiento se extendió como la pólvora por toda Europa. Las sospechas apuntaban a George Carew, presidente de Munster y maestro del espionaje inglés, que había infiltrado agentes en la corte española para neutralizar a los exiliados irlandeses. Según esta teoría, un espía llamado John Bath administró veneno en la comida de O’Donnell. La rapidez de su muerte, con apenas treinta años, y su juventud alimentaron la sospecha.

Lo que hay de cierto en la correspondencia de Carew es lo siguiente: «O’Donnell está ciertamente muerto. La noticia me ha llegado y ha sido enviada desde Lisboa por mercaderes de esta ciudad, a quienes empleé en España. Sé que no se atreverían a comunicarme falsedades.»

Afirma la muerte con seguridad, basándose en sus informantes. No menciona el veneno ni expresa duda sobre la causa. Simplemente da la noticia por cierta. Sí celebra la muerte como un triunfo político: “La muerte de este traidor será beneficiosa para la causa de la reina en Irlanda”.

«La noticia de la muerte de O’Donnell fue recibida con alegría en la corte inglesa. El conde de Shrewsbury escribió a Carew que, además, corría el rumor de que se le había encontrado una serpiente dentro del cuerpo, un signo que muchos interpretaron como la prueba de un veneno.»

A día de hoy, los historiadores no se ponen de acuerdo: unos defienden la muerte natural, otros sostienen que el veneno fue la causa real. Lo único cierto es que la muerte del irlandés fue un mazazo para la causa gaélica. Su aliado, Hugh O’Neill, quedaría solo ante la presión inglesa, y la resistencia irlandesa perdió a su líder más carismático.

El legado

El cuerpo de O’Donnell fue enterrado en el convento de San Francisco de Simancas. El castillo, hoy sede del Archivo General de Simancas y custodio de millones de documentos del Imperio español, conserva también entre sus muros el secreto de la muerte del rebelde irlandés.

En Irlanda, los poetas lo cantaron como el héroe caído que entregó su vida por la libertad. En Galicia, su figura quedó asociada para siempre a la Torre de Hércules, una conexión que aún hoy despierta el interés de turistas e historiadores. Pero su paso por tierras gallegas no fue un mero trámite diplomático; fue un encuentro entre dos pueblos de raíz celta.

El periplo de Red Hugh O’Donnell desde A Coruña hasta Simancas es, en el fondo, el viaje de un guerrero que perdió su guerra, pero ganó la posteridad.

Para saber más:

Cartas de Red Hugh O’Donnell solicitando ayuda a Felipe III

  • Una colección de manuscritos de la primavera de 1602 en los que O’Donnell, desde A Coruña, apela directamente al rey. En una de ellas solicita el envío de 2.000 soldados y advierte del peligro de que los irlandeses se sometan a los ingleses si no reciben la ayuda prometida. 
  • Archivo General de Simancas (AGS), Estado, legajo 840, 76 (15 de abril de 1602). 

Testamento de Red Hugh O’Donnell

  • El documento más revelador de sus últimas voluntades, otorgado en Simancas el 7 de septiembre de 1602, solo tres días antes de su muerte. En él, nombra heredero a su hermano, se desliga de cualquier paz con Inglaterra y encomienda al rey a su confesor, el fraile Francisco Flathery, como su principal consejero para los asuntos de Irlanda. 
  • Archivo General de Simancas (AGS), Guerra Antigua, legajo 596

Correspondencia del conde de Caracena sobre el hospedaje de O’Donnell

  • Cartas del gobernador de Galicia, fechadas el 28 de febrero de 1602, que detallan la logística de la estancia del príncipe irlandés en A Coruña. Estos documentos confirman que Caracena lo acogió en su propia casa, un gesto de gran apoyo y hospitalidad. 
  • Archivo General de Simancas (AGS), Guerra Antigua, legajo 603

Documentación sobre el interrogatorio al espía James Blake

  • Tras la muerte de O’Donnell, las autoridades españolas investigaron a James Blake, un irlandés que había aparecido en Valladolid coincidiendo con la llegada del conde. Este manuscrito contiene la lista de preguntas formuladas para determinar si Blake fue el responsable de un envenenamiento, reflejando la inmediata sospecha de asesinato. 
  • Archivo General de Simancas (AGS), Guerra Antigua, legajo 596, 471 (7 de septiembre de 1602). 

Estos cuatro documentos se pueden ver en un folleto disponible en el siguiente enlace: https://www.cultura.gob.es/eu/dam/jcr:4b6773af-11ce-477f-9879-13782371d2e8/ags-irlanda-red-hugh-pdf.pdf#1#1

Carta de Sir George Carew informando sobre la muerte de O’Donnell

  • Correspondencia del 15 de octubre de 1602 en la que el maestro del espionaje inglés en Irlanda confirma a sus superiores la muerte del líder rebelde. Carew se muestra seguro de la noticia, afirmando que sus informantes no se atreverían a engañarle. 
  • Biblioteca de Lambeth (Londres) Pincha aqui para ver el documento.

Jorge AlvarezRed Hugh O’Donnell, el líder irlandés de la rebelión contra Inglaterra que fue enterrado en España en el mismo sitio que Colón– La Brujula Verde – octubre 2025

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